El fondo de compensación del precio de los combustibles es, en el fondo, una subvención.
En mi modesta opinión, no sirva más que para fines políticos y demagógicos, para que alguien salga a hablar de él, que parezca que se preocupan por los pobres, etc. Pero ¿tiene sentido que los combustibles tengan a la vez una subvención de este tipo y un impuesto selectivo al consumo (además del impuesto general a las ventas)?
Si en lugar de haber este fondo, se redujese el impuesto, no sería tan popular la medida ni daría tanto de hablar, por lo que habría menos "show" para la exposición de los políticos necesitados de pantalla. La consabida cantaleta es que con el alza de los combustibles se elevarían los precios en general y quien más sufriría sería el pueblo, el más pobre.
Esa subvención sale de los impuestos que pagan las empresas (principalmente) como todo lo que gasta el estado. Se cree (por tendencias absurdas nacionalistas) que hay que gravar más a las empresas porque son "ricos", sin darse cuenta de que cuando las empresas se sienten ajustadas, cortan por el lado más fácil, la masa obrera, los más pobres.
En el Libro "Padre Rico, Padre Pobre" de Robert T. Kiyosaki, encontré un párrafo que me encantó. Las acciones del gobierno para reducir la brecha entre los ricos y los pobres generalmente fracasan porque los ricos saben siempre cómo estar un paso delante de ellas y hasta beneficiarse gracias a ellas. Si le suben los impuestos a la gasolina de 95 creyendo que se afecta a los ricos, ellos tienen capacidad de regresar a otro vehículo que use de 90 o gas, mientras que alguna empresa de taxis remisse que utilice autos un poco más elegantes si se verá afectada, llegando el ajuste a sus choferes, que no son precisamente "potentados".
Así funciona la economía. No interesan las pataletas. Los que en verdad se hacen ricos son los que siempre están buscando las rendijas por dónde meterse. El gobierno debería preocupárse más por generar las condiciones para producir NUEVA RIQUEZA y no hablar de REDISTRIBUIR la existente. En lugar de preocuparse por algo como el fondo de compensación de combustibles, sería bueno aceptar que, por ejemplo, el tren eléctrico de Lima podría ser un gran aporte si se hace sin demagogia, según un estudio técnico, y se acepta que tendrá que ser subvencionado. Ahí no se subirán los ricos ni para hacer turismo.
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