¡Qué horror! ¡Qué vergüenza! ¡Qué asco!
Luego de escuchar las "suspicacias" de los narradores de América Noticias sobre que la familia Wong ha perdido el control de la cadena Wong, a pesar de que ahora son accionistas de la empresa compradora, mi cuñado me preguntó: ¿Y eso a quién le importa?
Ese es otro de los absurdos peruanos: El absurdo Nacionalismo. Si Wong es peruano, es bueno (aunque su fundador no haya sido peruano de nacimiento), si es chileno, es malo (aun cuando sus empleados siguen siendo tan peruanos como hace 24 horas)
Hay gente y empresas interesadas en alimentar esta polarización nacionalista. Especialmente contra los chilenos. Y se aprovechan de toda aquella gente que no mira más allá de sus narices. En lugar de sacarle el jugo a las inversiones chilenas (o de cualquier país), las terminamos saboteando.
Eso me hace recordar unos sucesos recientes, donde se satanizó a José Chlimper por decir que iría a recuperar el puerto de las manos de los estibadores huelguistas. Alguien por ahí llegó a mencionar que su empresa es de capitales chilenos (algo que, según tengo entendido, no es del todo cierto). Sin embargo el Sr. Chlimper defendía los derechos de sus trabajadores, hasta los más humildes, de que la empresa en la que trabajan tenga éxito ¡para que ellos puedan seguir trabajando ahí! La mediocridad absurda sólo se fija en que es un empresario que "seguro vela por sus intereses personales".
De igual manera, ante capital chileno invistiendo en el Perú, algunos sólo se fijan en el origen del dinero y en que "se llevará sus utilidades". Yo prefiero que se lleve sus utilidades y no que un empresario local se las gaste en lujo innecesario. Y la historia peruana está plagada de ejemplos de este tipo, desde el guano hasta el caucho. Esperemos que el actual boom minero no sea otra repetición de la misma historia. Por eso es bueno que esté en manos extranjeras.
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